Estaba recargado contra la ventana del autobús, medio dormido, cuando una chica se sentó a mi lado. Era preciosa. Parecía absorta en su teléfono móvil y apenas notó mi presencia, aunque yo no podía dejar de mirarla. La curiosidad me ganó y eché un vistazo discreto a su pantalla. ¡No lo podía creer! Era la artista que seguía en todas sus redes, aquella cuyo trabajo me tenía fascinado.
Reuniendo valor, me presenté. No quería parecer un loco ni mucho menos un acosador, pero tenía que hablarle. Para mi sorpresa, fue amable y receptiva. Me dio una oportunidad, y desde entonces nuestras vidas han cambiado para siempre. Hoy estamos aquí, a punto de unirnos en matrimonio, rodeados de nuestras familias y amigos más queridos.
Si esta invitación te ha encantado, déjanos crear algo igual de especial para tu gran día. Escríbenos para personalizarla a tu gusto o adquiérela directamente en nuestra tienda.